El soldador que medita sobre su bicicleta

Han pasado días que a la misma hora y en el mismo lugar me encuentro al mismo hombre. Viste una bicicleta negra, casco amarillo y guantes oscuros. A diario lo saludó solo con el movimiento de mi cabeza, el responde de la misma manera. Pero, el 14 de marzo todo cambió, decidí alcanzar y detener a ese ciclista. Se identificó cómo Eladio Moncada Hernández, no le pregunte su edad pero es un hombre al que cualquier niño le diría señor.

Dice que desde pequeño aprendió a andar en bicicleta, pero fue en la pandemia donde retomó una estrecha relación con su vehículo de dos ruedas.

Eladio tiene un coche y un negocio propio; se dedica a los maquinados y la soldadura, pero son las tardes en bicicleta las que llenan sus días. Tan solo imagina recorrer calles rodeadas de arboles que quieren alcanzar a una gran edificio de espejos mientras el sol se oculta al oeste de la ciudad. Todos deberían poder tener una postal así terminar el día.

Asegura que recorre más de 7 kilómetros diarios, más de 10 vueltas al camellón del boulevard Saltillo; un tramo entre la Torre Elite, arboles que ya tienen más tiempo ahí que nosostros y nuestros padres y un vivero gigantesco. El flujo de coches ahí es menor y uno puede pasear con mayor seguridad y tranquilidad. Es una zona estudiantil.

Eladio tiene maestría en el manejo de su bicicleta y toma todas las precauciones y consideraciones al moverse en su bicicleta en una ciudad diseñada para los coches; nunca sale de su casa sin casco y guantes, quiere comprar sus rodilleras, andar bien equipado. Una caída o un aventón puede ser fatal.

Este ciclista es un lobo solitario, nunca se ha animado a sumarse a un colectivo de ciclistas urbanos. El prefiere recorrer solo la ciudad, contemplar el paisaje, viajar a su ritmo, meditar a cada pedaleada. 

«Cuando sales en bicicleta tienes la oportunidad de meditar y aclarar tus pensamientos, aclarar lo que uno trae en la cabeza, ir en bici es la mejor terapia». 

Eladio Moncada

Yo concuerdo con Eladio, salir en bicicleta también significa salir a disfrutar los paisajes que nos ofrece nuestra ciudad.  Pero andar en bicicleta por la ciudad no solo significa disfrutar y contemplar, también es un acto de valentía y coraje. 

«Debes manejar como si fueras un coche, dentro de tu límite en carretera. Sí un coche te ve debe detenerse, bajar la velocidad, tu vas ocupando tu espacio por ley, si te haces a un lado el mismo carro tiende a provocar una accidente, por que le cedes el paso, el mismo chófer tiene que respetarte, porque es una bicicleta no es la misma velocidad»

Eladio Moncada con su bicicleta, casco y guantes.

Desde ese día, cada que paso por ese lugar saludo a don Eladio, pero ya no solo asentimos con la cabeza, sino que sonreímos y levantamos la mano; como si fuéramos viejos conocidos que sienten empatía al compartir el gusto por este acto de valentía que es andar en bicicleta en una ciudad como la nuestra. 

«En el coche uno no nota los paisajes, en cambio al andar en bici recreas la vista y la belleza de nuestra ciudad, justo ahora que los árboles reverdecen es maravilloso verlos, eso  motiva y te vuelve a llenar de vida»,

Eladio Moncada Hernández

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