La estilista canina que venció el miedo a emprender y rodar en Saltillo

Una caricia es caligrafía sobre el cuero. La mano que pasa por el cabello deja un mensaje y poco a poco el perro que llega inquieto a la estética se relaja entre los brazos de Imelda Rodríguez, la estilista canina de 27 años. En ocasiones, el perro gruñe, se zangolotea y lanza una mordida como diciendo “estoy nervioso, he sufrido y no confío en los humanos”. Imelda intuye el significado de ese lenguaje extraño y sabe que no tiene que forzar al perrito. Vencer el miedo o superar un trauma requiere tiempo y “a pesar de que pasan por muchas cosas, si tú les das amor, ellos te agarran confianza y otra vez vuelven a confiar en la gente”.

Imelda estudió Arquitectura y cuando ejerció su profesión entendió que a veces se puede sentir sed a la orilla del río: “no me sentía feliz”. Se salió y consiguió trabajo en una estética canina. Ella ya había trabajado como peluquera de perritos a los 18 años en una veterinaria donde aprendió lo básico: usar las máquinas y tijeras para cortar el pelo y las uñas y asear y tranquilizar a los animales. En la estética duró tres años hasta que llegó la pandemia y empezaron las complicaciones: recorte de sueldo y aumento en la carga de trabajo. Decidió que era hora de emprender su propio negocio.

«A pesar de que pasan por muchas cosas, si tú les das amor, ellos te agarran confianza y otra vez vuelven a confiar en la gente»

Imelda Rodríguez, estilista canina de 27 años

El 1 de marzo del 2021, ella y sus socias Brenda Luna y Sandra Godínez abrieron “Kibs Estética Canina”, en el bulevar Valdés Sánchez 4645, colonia La Florida. Imelda no solo cumplió un año de enfrentarse a la incertidumbre de abrir un negocio, sino que también venció el miedo de moverse en bicicleta por las calles de Saltillo, primero en compañía de Sandra, y luego por su cuenta.

Al principio los traslados de 6 kilómetros de su casa en Santa Bárbara, circulando por la ciclovía del bulevar Fundadores, le resultaban pesados y de regreso terminaba con las piernas temblando. Después su cuerpo se acostumbró a traer casco, cargar mochila y rodar sobre una bicicleta de montaña a la que le puso un espejo retrovisor en el manillar derecho. Hoy se mueve desde el Centro Histórico a la estética canina en 30 minutos, un viaje de alrededor de 15 kilómetros ida y vuelta.

Imelda sale cada mañana en bici para bañar, peinar y cortar el pelo de perritos como Kongo, Milla, Tom, Doky, Peach, Daisy, Morita, Nala y tantos otros cuyos dueños han hecho citas en “Kibs Estética Canina”, en los teléfonos 8442256913 y 8184719175 y a través de las páginas de Facebook e Instagram, de lunes a domingo, de 10:00 a 19:00 horas.

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