Las caídas y perseverancia de una ciclista de 13 años llamada Maryjose

Hubo un día en que Maryjose descubrió que sus papás no sujetaban la bicicleta para que no se cayera, y ella, la chica de 5 años, avanzaba sola y supo que seguiría avanzando y que no se bajaría de ese vehículo que movía con su cuerpo y liberaba algo en su mente. 

Entonces un día se cayó. Y otro día también. Y otro. Y luego sintió miedo. Los breves segundos de la caída dejan una huella que se mantiene como un fósil en la memoria del cuerpo. Pero también Maryjose entendió que cada vez que se caía, se levantaba y regresaba a la bicicleta. Y ese movimiento trascendental se convirtió en un aprendizaje que puede sostener a sus 13 años: “el ciclismo no es solo dolor físico, también es mental. Llegué a bajarme de la bici muchas bicis, pero ahora sé que nunca hay que rendirse y seguir siempre adelante, aunque sea pequeña, yo he querido ser más grande”.

Tras los lentes, bajo el casco, con el cabello formando una trenza, en ropa ciclista y sobre la bicicleta de ruta roja que le regalaron sus hermanos a finales de abril de este año, Maryjose recuerda cuando empezó a entrenar sentía que se le iba el aire en apenas 5 kilómetros, y se bajaba de la bici y lloraba.

Pero hoy compite de 30 a 50 kilómetros y entrena hasta 60 kilómetros planos aunque también ha recorrido tramos de subida en Arteaga, y ha representado a Coahuila en certámenes en otros estados. La distancia más larga que ha pedaleado es de 87 kilómetros, pero “no era mucha subida, entonces no me cansé, pensé que podía más”.

Entrena para lograrlo. Uno de sus sueños es competir por México en el ciclismo internacional. También destacar en pista para que se pueda construir un velódromo en Saltillo, un lugar profesional para practicar el ciclismo de pista, en el que los competidores utilizan bicicletas de piñón fijo sin frenos y sin rueda libre, es decir, que siempre están pedaleando para no detenerse. 

Maryjose combina, como las dos ruedas de la bici con las que avanza, el entrenamiento y el estudio: se levanta a las 5:40 de la mañana para ir al colegio. Cursa 1° de secundaria y después entrena con el equipo Dinos Bike Saltillo. Es llamada “Romito” porque su abuelo Jesús es un conocido ciclista y promotor del ciclismo en la ciudad desde hace décadas.

“Su pasión nos cautiva”, afirman sus papás, Sonia y Héctor. La vida avanza, zigzagueante, con subidas, bajadas, kilómetros planos, espontánea, como un paseo en bicicleta. El equilibrio lo genera ese círculo de amor en familia.

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