Cómo superar la frustración: por Brandon, un ciclista de 10 años

Aprender a andar en bicicleta puede convertirse en un reto frustrante de superar para muchos. La mayoría lo aprendemos de la manera tradicional. Aún recuerdo como mi hermano corría detrás de mí mientras yo pedaleaba y sentía el viento en el rostro hasta el momento en que me soltó y me dejó el control y la misión de tener un punto de equilibrio a mi. 

Cuando lo logras se convierte en un hecho de entera satisfacción, pero cuando no: el suelo te recibe entre tierra y piedras y tu cuerpo termina lleno de raspones, moretones, miedo para volver a intentarlo y una extraña sensación de frustración. A Brandon R. A., le pasó la segunda. Tiene 10 años y ahora es un ciclista que busca convertir la bicicleta en su trasporte.

Su primera caída fue a los 8 años de edad en la antigua bicicleta de su hermano. Con ayuda de su mamá intentó recorrer las calles, pero conseguir el equilibrio le era imposible, cuenta que era como si su cabeza fuera un imán que lo guiaba al suelo. 

Las caídas no desanimaron a Brandon, pero si le causaban una intensa sensación de frustración que disminuyó con cada nuevo intento.

“Hice 40 mil intentos y tuve moretones en las piernas, pero eso no me detuvo. Estaba frustrado, mis pies chocaban, me hacían resbalar, pero mis piernas se acostumbraron y yo también me acostumbre”.

Brandon cuenta esto con mucha calma, dice que fue un reto difícil, pues aprender a andar en bicicleta requiere paciencia y muchos intentos.

La bicicleta se ha convertido en su vehículo, un transporte que no deja horribles manchas en las calles y no gasta gasolina, mencionó. Pero no son solo esas las razones por las que a este ciclista de 10 años le gusta andar en bicicleta, sino por todo los aditamentos que esta puede traer: diablillos, canasta, campana, luces y adornos para las llantas. 

“Me siento feliz de andar en bicicleta. Me gusta darle fuerte e ir más rápido que la luz, Andar en bici es chido, se los recomiendo a quien este leyendo esto”.

Actualmente Brandon logra recorrer la ruta recreativa sin dolor ni pena, de subida y de bajada en una bicicleta rentada de la ciclo-vía, para que su mamá pueda utilizar la de él.

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