Las niñas y niños son ciudadanos y tienen derecho a calles seguras

Las niñas y niños tienen derecho a disfrutar la ciudad. Son ciudadanos ahora, así como los adultos. Y sufren las consecuencias del diseño urbano enfocado en los automóviles. Por eso las calles son inseguras para las personas. Pero podrían ser de otra manera si los tomadores de decisiones se quitan el coche de la cabeza, entonces la ciudad podría ser un lugar habitable para la infancia, y, por lo tanto, para todas las personas.

No se trata de segregar y diseñar espacios exclusivamente para los chicos y chicas. Eso sería dar un paso atrás y lo que se quiere es avanzar a una sociedad incluyente. Pero si se piensa en lxs morritxs cuando se diseñan las calles, esa infraestructura también servirá a las personas con discapacidad, a los adultos mayores, a las mujeres y hombres que realizan labores de cuidado.

“La ciudad debe estar pensada también para la infancia porque son ciudadanos, niñas, niños y adolescentes, en tanto habitan la ciudad. Las ciudades también deben estar pensadas en niñas y niños, que puedan caminar, andar en bici y jugar”, explica Itsi Alveano, doctora en Políticas Públicas, con especialidad en Seguridad Vial con enfoque de infancia, e integrante de la red Mujeres en Movimiento México.

Es que el punto no es mover máquinas de más de 2 toneladas y construir esas calles anchas, puentes elevados y los mal llamados puentes peatonales que solo fomentan las altas velocidades y hacen más inseguro el entorno. El punto es hacer que los espacios sean compatibles con la vida y sean agradables para todas las personas, y eso incluye a niñas y niños que también habitan la ciudad.

“Muchos dicen que niñas y niños son ciudadanos del futuro; yo digo que no son ciudadanos del futuro porque los siniestros viales son la primera causa de muerte en niñas, niños y adolescentes desde 4 a 15 años, entonces no podemos decir que van a vivir en el futuro porque están muriendo antes”, señala la experta Itsi Alveano.

“Dejemos de decir que son ciudadanos del futuro, son ciudadanos ahora, viven ahora, mejor dicho: padecen ahora las consecuencias de la toma de decisiones basada en coches”, subraya.

Si las calles son seguras y funcionales para los niños, lo son para todas las personas. Ahí radica la importancia de la participación de lxs morritxs en la ciudad. Deben ser escuchados.

«Lo que más me gusta de andar en bici es estar al aire libre”, dice Gretel. “Es muy divertido, aparte haces ejercicio. Uso la bici para contaminar menos el medioambiente”. Gretel, 10 años.

“El ciclismo no es solo dolor físico, también es mental. Llegué a bajarme de la bici muchas bicis, pero ahora sé que nunca hay que rendirse y seguir siempre adelante, aunque sea pequeña, yo he querido ser más grande”. Maryjose, 13 años

“Me siento feliz de andar en bicicleta. Me gusta darle fuerte e ir más rápido que la luz, Andar en bici es chido, se los recomiendo a quien este leyendo esto”. Brandon, 10 años

“Está más o menos peligroso pero es parte de la experiencia. Es parte de irte haciendo responsable, agarrar autonomía, aprender a cuidarte también tú solo”. Luis Carlos, 10 años

«Mis papás me regalaron patines a los 6 años y tuve que aprender a mantener el equilibrio en los parques de allá. Ya después es fácil, es cuestión de no rendirse» . Ismael, 9 años

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